Perdido

Hace tiempo,
hice que ahogaran un poema
de la manera más cruel:
chapoteando en charca oscura
de bolsas de plástico.
No se dejaba tararear,
no vibraba el monte conmovido
entre musgos y cencelladas. Era
construcción laxa de ideas torpes
y llanas.

Soldado confundido en las cimas
del Taigeto, me elevo falso,
engreído, altivo, ampuloso,
de tez pálida, camaleónica
con la nieve, herida más allá
del corte, sesgada no solo la espalda
por los años sino también la mente.

No dudé.
Caída al vacío
y golpe seco.
Rescatarlo sería atesorar
los granos restantes.
Más rápido corroe el tiempo
que un insaciable roedor.
¿Reconstruirlo?
¿Qué pretendes? ¿De soldado
asesino a divinidad caprichosa?

Alcanzaría una nueva creación, burla
o sombra cadavérica, engaño a uno mismo,
como si me atormentara.
Deja que descanse. Que ardan
versos por él, purificación
entre iguales.

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